viernes, 17 de julio de 2009

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte Capitulo 2

Perdon por no publicar ayer pero no me dejaba el sistema... Pronto otra manera para que no esten tan largos


Capitulo Dos :
En memoria


El capitulo esta en un comentario para qe deje espacio, solo pikenle ahi donde dice 2 comentarios y lo pueden leer

10 comentarios:

  1. Harry estaba sangrando. Agarrándose la mano derecha con la izquierda y
    jurando por lo bajo, abrió la puerta de su dormitorio con el hombro. Hubo un
    crujido de porcelana rota. Había pisado una taza de te frío que yacía sobre el
    suelo fuera de la puerta de su dormitorio.
    -Que dem…
    Miró a su alrededor, el descansillo del número cuatro de Privet Drive,
    estaba desierto. Posiblemente la taza de te fuera la idea que tenía Dudley de
    lo que sería una hábil trampa cazabobos. Manteniendo la mano sangrante
    elevada, Harry reunió los fragmentos de la taza con la otra mano y los tiró
    dentro de la ya repleta papelera que apenas se veía dentro del dormitorio.
    Luego con fuertes pisadas fue hacia el baño para poner el dedo debajo del
    grifo.
    Era estúpido, inconveniente e irritante más allá de lo creíble que todavía
    le faltaran cuatro días para poder hacer magia… pero tenía que admitir ante si
    mismo que ese sinuoso corte en el dedo podría haberlo derrotado. Nunca
    había aprendido a curar heridas, y ahora que pensaba en ello –
    particularmente a la luz de sus planes inmediatos- este parecía un serio fallo
    en su educación mágica. Haciendo una nota mental de pedirle a Hermione que
    le enseñara a hacerlo, uso un gran puñado de papel higiénico para limpiar
    tanto te como pudo, antes de volver al dormitorio y cerrar la puerta de un
    golpe tras de sí.
    Harry había pasado la mañana vaciando completamente el baúl del
    colegio por primera vez desde que lo había empacado seis años atrás, desde
    comienzo de los años de internado escolar, hasta ahora apenas había tocado
    las tres cuartas partes superiores y las había reemplazado o renovado,
    dejando una capa de restos varios en el fondo, viejas plumas, ojos de
    escarabajo disecados, calcetines sueltos que ya no le servían. Minutos antes
    Harry había hundido la mano en esa porquería, experimentando un dolor
    punzante en el cuarto dedo de la mano derecha y al sacarla había visto un
    montón de sangre.
    Ahora procedió con algo más de cuidado. Arrodillándose junto al baúl,
    tanteó el fondo y después de retirar una vieja insignia que cambiaba
    débilmente entre “Apoyen a CEDRIC DIGGORY y POTTER APESTA”, un
    resquebrajado y gastado chivatoscopio y un relicario de oro dentro del cual
    una nota firmada R.A.B había estado escondida, finalmente descubrió el
    borde afilado que había causado el daño. Lo reconoció enseguida. Era un
    fragmento de dos pulgadas de largo del espejo encantado que su padrino,
    ahora muerto, Sirius, le había dado. Harry lo dejo a un lado y tanteó
    - 13 -
    cautamente en el baúl buscando el resto, pero no quedaba nada más del
    último regalo de su padrino salvo vidrio pulverizado que se adhería como arena brillante a la capa más profunda de restos.
    Harry se sentó derecho y examinó el mellado pedazo con el que se había
    cortado, sin ver nada más que sus propios brillantes ojos verdes reflejados en
    él. Luego puso el fragmento sobre El Profeta de esa mañana, que descansaba
    sobre la cama sin leer, e intentó contener el repentino flujo de amargos
    recuerdos, las puñaladas de añoranza y nostalgia que el descubrimiento del
    espejo roto habían ocasionado, atacando el resto de la basura que había en el
    baúl.
    Le llevó otra hora vaciarlo completamente, tirar las cosas inútiles y
    clasificar las restantes en pilas de acuerdo a si iba a necesitarlas o no a partir
    de ahora. Los uniformes del colegio y de Quidditch, el caldero, pergaminos,
    plumas y la mayoría de los libros de texto fueron apilados en una esquina,
    para ser dejados atrás. Se preguntaba que harían su tía y su tío con ellos;
    probablemente quemarlos a altas horas de la noche como si fueran las
    pruebas de algún horrendo crimen.

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  2. Su ropa muggle, la capa de invisibilidad, el
    equipo para fabricar pociones, algunos libros, el álbum de fotos que Hagrid le
    había obsequiado una vez, un puñado de cartas y su varita habían sido
    empacadas nuevamente en una vieja mochila. En un bolsillo delantero coloco
    el mapa del merodeador y el relicario con la nota firmada R.A.B. Al relicario
    le había otorgado ese lugar de honor no debido a su valor –era inútil en todos
    los sentidos prácticos- sino debido a lo que había costado obtenerlo.
    Esto dejaba un considerable fajo de periódicos sobre el escritorio, al lado
    de su nevada lechuza, Hedwig. Uno por cada día que había pasado en Privet
    Drive ese verano.
    Se levantó del suelo, se estiró y cruzó la habitación hacia el escritorio.
    Hedwig no hizo ni un movimiento cuando empezó a hojear los periódicos,
    tirándolos a la pila de basura uno por uno. La lechuza estaba dormida, o lo
    fingía, estaba enfadada con Harry por la limitada cantidad de tiempo que en
    ese momento se le permitía pasar fuera de la jaula.
    Mientras se acercaba al fondo de la pila de periódicos, Harry aminoró la
    velocidad, buscando un ejemplar en particular que sabía que había llegado
    poco después de haber llegado él a Privet Drive a pasar el verano; recordaba
    que en la primera página había habido una pequeña mención sobre la
    renuncia de Charity Burbage, la profesora de Estudios Muggles de Hogwarts. Al
    final lo encontró. Yendo a la página diez se hundió en la silla del escritorio y
    releyó el artículo que había estado buscando.
    Albus Dumbledore Recordado
    Por Elphias Dodge
    Conocí a Albus Dumbledore a la edad de once años en
    nuestro primer día en Hogwarts. Nuestra mutua atracción
    se debió sin duda al hecho de que ambos nos sentíamos
    forasteros. Yo por mi parte había contraído fiebre del
    dragón poco antes de llegar al colegio, y aunque ya no era
    contagioso, mi rostro picado y el tinte verdoso no
    - 14 -
    alentaban a muchos a que se me acercaran. Por su parte
    Albus había llegado a Hogwarts con la carga de la no
    deseada notoriedad. Apenas un año antes su padre Percival
    había sido apresado por un salvaje y bien publicitado
    ataque contra tres jóvenes Muggles.
    Albus nunca intentó negar que su padre (que murió en
    Azkaban) hubiera cometido ese crimen, al contrario,
    cuando reuní valor para preguntarle me aseguró que sabía
    que su padre era culpable. Aparte de eso, Dumbledore se
    negaba a hablar del triste asunto, aunque muchos trataron
    de que lo hiciera. Algunos, incluso, estaban dispuestos a
    alabar la acción de su padre y asumieron que también
    Albus era enemigo de los muggles. No podían haber estado
    más equivocados: ya que cualquiera que conociera a Albus
    podría haber atestiguado que jamás reveló ni la más
    remota tendencia anti-muggle. Es más, su decidido apoyo a
    los derechos de los muggles le ganó muchos enemigos en
    los años subsiguientes. Sin embargo, en cuestión de meses la propia fama de
    Albus comenzó a eclipsar la de su padre. Al finalizar el
    primer año ya nunca más sería conocido como el hijo del
    enemigo de los muggles, sino nada más y nada menos que
    como el más brillante alumno visto nunca vez en el colegio.
    Aquellos de nosotros que tuvimos el privilegio de ser sus
    amigos nos beneficiamos de su ejemplo, por no mencionar
    su ayuda y estímulo, con los cuales siempre era generoso.
    Más tarde me confesó que incluso entonces había sabido
    que su mayor placer sería siempre la enseñanza.
    No solo ganó cada premio por mérito que ofrecía el
    colegio sino que pronto estuvo manteniendo
    correspondencia regularmente con los más notables magos
    de renombre de la época, incluyendo a Nicolas Flamel, el
    celebrado alquimista; Bathilda Bagshot, la notoria
    historiadora; y Adalbert Waffling el mago teórico. Varios
    de sus documentos se abrieron camino hasta conocidas
    publicaciones, como Transfiguración Hoy, Los Retos de los
    Encantamientos y Pociones Prácticas. La futura carrera de
    Dumbledore parecía que iba a ser meteórica y la única
    pregunta a considerar era cuándo iba a convertirse en
    Ministro de Magia.

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  3. Sin embargo aunque en años posteriores
    se predijo varias veces que estaba a punto de aceptar el
    trabajo, nunca tuvo ambiciones ministeriales.
    Tres años después de que hubiéremos comenzado en
    Hogwarts el hermano de Albus, Aberforth, llegó al colegio.
    No se parecían; Aberforth nunca fue carismático, y al
    contrario que Albus, prefería arreglar las disputas con
    duelos en lugar de a través de discusiones razonables. Sin
    embargo es bastante erróneo afirmar, como algunos han
    hecho, que los hermanos no eran amigos. Se llevaban tan
    bien como podrían hacerlo dos muchachos tan diferentes.
    - 15 -
    Para ser justos con Aberforth, se debe admitir que vivir
    bajo la sombra de Albus no puede haber sido una
    experiencia totalmente cómoda. Ser continuamente
    eclipsado era el riesgo inherente de ser su amigo y ser su
    hermano no debe haber sido mucho más placentero.
    Cuando Albus y yo dejamos Hogwarts habíamos
    planeado hacer juntos la entonces tradicional vuelta al
    mundo, visitando y observando a magos extranjeros antes
    de proseguir con nuestras respectivas carreras. Sin
    embargo la tragedia intervino. En la misma víspera de
    nuestra partida, la madre de Albus, Kendra murió. Dejando
    a Albus como el cabeza y único sustento de la familia.
    Pospuse mí partida lo suficiente como para presentar mis
    respetos en el funeral de Kendra y luego partí para lo que
    ahora sería un viaje solitario. Con un hermano y hermana
    más jóvenes a los que cuidar, y con poco dinero heredado,
    ya no había dudas de que Albus no me acompañaría.
    Ese fue el período de nuestras vidas en el que menos
    contacto tuvimos, le escribí a Albus contándole, tal vez
    insensiblemente, de las maravillas de mi viaje, narrándole
    desde escapadas por los pelos de chimaeras en Grecia
    hasta experimentos llevados a cabo por los alquimistas
    egipcios. Sus cartas me decían poco de su vida diaria, que
    adivinaba debía ser extremadamente aburrida para tan
    brillante mago. Inmerso en mis propias experiencias fue
    con horror que escuché ya cerca del final de mi viaje de un
    año, que otra tragedia más había golpeado a los
    Dumbledore; la muerte de su hermana Ariana.
    Aunque Ariana había sufrido de mala salud desde
    hacía algún tiempo, el golpe, acaecido tan poco tiempo
    después de la pérdida de su madre, tuvo un profundo
    efecto en ambos hermanos. Todas las personas cercanas a
    Albus –y me cuento a mí mismo entre ese afortunado
    número- coincidimos en que la muerte de Ariana, y los
    sentimientos de Albus de que se sentía personalmente
    responsable (aunque por supuesto que no tuvo la culpa)
    dejaron una marca permanente en él.
    Regresé a casa para encontrarme a un hombre joven
    que había experimentado sufrimientos reservados para una
    persona de mayor edad. Albus era más reservado que antes,
    y mucho menos alegre. En adición a su desdicha, la pérdida
    de Ariana, había llevado, no a una renovada cercanía entre
    Albus y Aberforth, sino a un alejamiento (con el tiempo
    este se disiparía… en años posteriores restablecieron si no
    una relación cercana al menos una ciertamente cordial).
    De todas formas, de allí en adelante habló muy raramente
    de sus padres o de Ariana y sus amigos aprendimos a no
    mencionarlos.
    Otras plumas describirán los triunfos de los años
    subsiguientes. Las innumerables contribuciones de

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  4. Dumbledore al cúmulo de conocimientos sobre hechicería,
    incluyendo el descubrimiento de los doce usos de la sangre
    de dragón que beneficiaría a las generaciones por venir,
    así como la sabiduría que desplegaba en los muchos juicios
    que efectuó siendo Brujo Supremo del Winzegamot. Aún se
    comenta que ningún duelo entre brujos superó nunca al
    sostenido entre Dumbledore y Grindelwald en 1945. Los
    que lo presenciaron han escrito acerca del terror y el
    asombro que sintieron al observar a esos dos
    extraordinarios brujos batallar. El triunfo de Dumbledore y
    sus consecuencias para el mundo de la hechicería son
    considerados un punto culminante en la historia de la
    magia, comparable a la introducción del Estatuto
    Internacional de Reserva o la caída de El-que-no-debe-ser-
    nombrado.
    Albus Dumbledore nunca fue soberbio ni vano; podía
    encontrar algo que valorar en cualquier persona, sin
    importar cuan aparentemente insignificante o ruin fuera, y
    creo que sus tempranas pérdidas lo dotaron de gran
    humanidad y compasión. Extrañaré su amistad más de lo
    que puedo expresar, pero mi pérdida no es nada
    comparada con la del mundo de la magia. No se puede
    cuestionar que fue el más inspirado y amado director de
    Hogwarts. Murió como vivió, trabajando siempre por el
    bien mayor y hasta su última hora tan deseoso de tender la
    mano a un pequeño niño con fiebre de dragón como el
    primer día que le conocí.
    Harry terminó de leer pero continuó mirando la foto que aparecía
    acompañando el obituario. Dumbledore lucía su acostumbrada sonrisa gentil,
    pero como miraba por encima de sus medias gafas, daba la impresión, incluso
    desde el periódico, de que miraba a Harry con rayos X, provocando que la
    tristeza se entremezclara con una sensación de humillación.
    Él había creído conocer a Dumbledore bastante bien, pero desde que
    había leído el obituario se había visto forzado a reconocer que apenas si le
    conocía. Ni una sola vez se había imaginado la niñez y la juventud de
    Dumbledore, era como si hubiera nacido tal como Harry lo había conocido,
    venerable, con el cabello plateado y anciano. La idea de un Dumbledore
    adolescente era sencillamente extraña, como tratar de imaginarse a una
    Hermione estúpida o a un escreguto de cola explosiva amistoso.
    Nunca había pensado en preguntarle a Dumbledore acerca de su pasado.
    Sin duda se hubiera sentido extraño, impertinente incluso, pero después de
    todo era de común conocimiento que Dumbledore había tomado parte en ese
    legendario duelo con Grindelwald, y a Harry no se le había ocurrido
    preguntarle como había sido eso, ni acerca de ninguno de sus otros famosos
    logros. No, siempre habían hablado de Harry, el pasado de Harry, el futuro de
    Harry, los planes de Harry… y a Harry le parecía ahora que a pesar del hecho
    de que su futuro fuera tan peligroso e incierto, había perdido irremplazables
    oportunidades al haber omitido preguntarle a Dumbledore más cosas acerca
    de su vida. Aunque sospechaba que la única pregunta personal que jamás le

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  5. había hecho a su Director era también la única que Dumbledore no había
    respondido honestamente.
    ¿Qué ve cuando mira en el espejo?
    ¿Yo? Me veo a mi mismo sosteniendo un grueso par de calcetines de lana.
    Después de considerarlo unos minutos, Harry arrancó el obituario de El
    Profeta, lo dobló cuidadosamente y lo metió dentro del primer volumen de
    Defensa Mágica Práctica y sus Usos Contra las Artes Oscuras. Luego tiró el
    resto del periódico a la pila de basura y se giró enfrentando la habitación.
    Estaba mucho más ordenada. La única cosa fuera de lugar era El Profeta del
    día de hoy, aún tirado sobre la cama con el trozo de espejo roto encima.
    Harry cruzó la habitación, corrió el fragmento de espejo sacándolo de
    encima de El Profeta del día, y desdobló el periódico. Cuando esa mañana
    temprano había recogido el periódico enrollado traído por la lechuza
    repartidora, apenas le había echado un vistazo al titular y después de advertir
    que no decía nada acerca de Voldemort lo había hecho a un lado. Harry
    estaba seguro que el Ministerio estaba presionando a El Profeta para que
    suprimiera las noticias sobre Voldemort. Por lo que ahora mismo cuando vio lo
    que se había perdido.
    Atravesando la segunda mitad de la página principal había un titular más
    pequeño colocado sobre una foto de Dumbledore caminando a zancadas, con
    aspecto apurado.
    Dumbledore ¿Al Fin La Verdad?
    La próxima semana la emocionante historia del
    imperfecto genio considerado por muchos el más grandiosos
    mago de su generación. Despojándole de la imagen popular
    de serena sabiduría bajo la barba plateada, Rita Skeeter
    revela la trastornada infancia, la desenfrenada juventud, las
    eternas enemistades, y los secretos culpables que
    Dumbledore se llevó a la tumba. ¿POR QUÉ el hombre hecho
    para ser Ministro de Magia se contentó con ser un mero
    Director? ¿CUÁL era el propósito real de la organización
    secreta conocida como la Orden del Fénix? ¿CÓMO encontró
    verdaderamente Dumbledore su final?
    La respuesta a estas y muchas otras preguntas serán
    exploradas en la nueva y explosiva biografía, Vida y Mentiras
    de Albus Dumbledore, por Rita Skeeter, exclusivamente
    entrevistada por Barry Braithwaite, página 13 en el interior.
    Harry abrió el periódico de un tirón y encontró la página trece. El
    artículo estaba encabezado por una foto que mostraba otra cara familiar: una
    mujer que usaba gafas enjoyadas con el cabello peinado en rizos rubios muy
    elaborados, los dientes sobresalían en lo que claramente se veía que era una
    sonrisa triunfal, meneando los dedos ante él. Haciendo lo que pudo por
    ignorar esa nauseabunda imagen, Harry continuó leyendo
    En persona Rita Skeeter es mucho más cálida y suave de
    lo que los famosos retratos hechos con su feroz pluma puedan sugerir. Me dio la bienvenida en el vestíbulo de su
    acogedor hogar y me condujo directamente a la cocina para
    ofrecerme una taza de té, una pedazo de tarta, y no hace
    falta que lo diga, un humeante cubo de los más novedosos
    chismes.
    -Bueno por supuesto que Dumbledore es el sueño de un
    cronista, dijo Skeeter, con una vida tan larga y plena. Estoy
    segura de que mi libro será el primero de muchos, muchos
    otros.
    Skeeter fue ciertamente rápida Había terminado el
    libro de novecientas páginas, solamente cuatro semanas
    después de la misteriosa muerte de Dumbledore acaecida en
    junio.
    Le pregunté como se las había arreglado para llevar a
    cabo esa proeza tan increíblemente rápido.
    -Oh, cuando has sido periodista tanto tiempo como yo,
    trabajar con plazos límite se convierte en tu segunda
    naturaleza. Sabía que el mundo de la magia clamaba por la
    historia completa y quería ser la primera en complacer esa
    necesidad.

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  6. Mencioné la reciente nota ampliamente divulgada de
    Elphias Doge, Consejero Especial del Wizengamot y perpetuo
    amigo de Albus Dumbledore, que dice “El libro de Skeeter
    contiene menos hechos que una tarjeta de las que
    encuentras en las Ranas de Chocolate”.
    Skeeter echó atrás la cabeza y se rió.
    -¡Querido Dodgy! Recuerdo haberle entrevistado hace
    unos años acerca de los derechos de las sirenas, que Dios lo
    bendiga. Está completamente gaga, parecía pensar que
    estábamos sentados en el fondo del Lago Windermere,
    continuaba diciéndome que tuviera cuidado con las truchas.
    Y aún así las acusaciones de inexactitudes de Elphias
    Doge han echo eco en muchos lugares. ¿Realmente Skeeter
    piensa que cuatro cortas semanas son suficientes para tener
    un cuadro completo de la larga y extraordinaria vida de
    Dumbledore?
    -Oh, querido, sonríe Skeeter golpeándome
    afectuosamente los nudillos, ¡sabes tan bien como yo cuanta
    información puede ser generada con una bolsa de galeones,
    una negativa a escuchar la palabra “no” y una linda y afilada
    Pluma Citas-Rápidas! De todas formas la gente hacía cola
    para entregarme en bandeja los chanchullos de Dumbledore.
    No todos pensaban que era tan maravilloso, sabes. Pisó una
    horrible cantidad de importantes pies. Pero el viejo Dodgy
    Doge puede ir bajándose de su alto hipogrifo, porque tuve
    acceso a una fuente por la que la mayoría de los periodistas
    hubieran agitado sus varitas, una que nunca había hablado
    en público antes y que estuvo muy unida a Dumbledore
    durante la más turbulenta y angustiosa etapa de su juventud.
    - 19 -
    La publicidad anticipada de la biografía de Skeeter
    había sugerido que ciertamente habría abundantes
    sobresaltos para aquellos que creían que Dumbledore había
    llevado una vida libre de culpas. ¿Cuáles eran las grandes
    sorpresas que encubría? Le pregunté.
    -Venga, vamos, déjalo, Betty, ¡no voy a revelar todo lo
    destacable antes de que nadie compre el libro! Skeeter se
    echó a reír, pero te prometo que cualquiera que todavía
    piense que Dumbledore era tan blanco como su barba ¡es
    susceptible a sufrir un crudo despertar! Digamos solamente
    que nadie que lo haya oído rabiar contra Ya-sabes-quien
    hubiera soñado que él mismo chapoteó en las Artes Oscuras
    en su juventud. Y para un brujo que pasó sus últimos años
    defendiendo la tolerancia, no era exactamente abierto de
    mente cuando era más joven. Si, Albus Dumbledore tiene un
    pasado extremadamente oscuro, por no mencionar una
    familia muy sospechosa, que se empeñó muy duro en
    mantener oculta.
    Pregunté a Skeeter si iba a hacer referencia al hermano
    de Dumbledore, Aberforth, que fue encarcelado por mal uso
    de la magia por el Wizengamot causando un escándalo menor
    quince años atrás.
    -Oh, Aberforth es solo la punta del montón de estiércol,
    se rió Skeeter, No, no. Estoy hablando de algo mucho peor
    que un hermano con una afición a enredarse con cabras, aún
    peor que un padre mutilador de muggles… De cualquier
    forma Dumbledore no pudo mantener a ninguno de los dos
    entre las sombras, el Wizengamot presentó cargos contra
    ambos. No, eran la madre y la hermana las que me
    intrigaban y escarbando un poco descubrí un verdadero nido
    de asquerosidades, pero como dije, tendrás que esperar a los
    capítulos nueve a doce para obtener los detalles completos.
    Todo lo que puedo decir ahora es que no me extraña que
    Dumbledore nunca hablara acerca de cómo se rompió la nariz.
    ¿No obstante los esqueletos familiares, negaba Skeeter
    la brillantez que llevó a Dumbledore a hacer varios
    descubrimientos mágicos?
    -Tenía cerebro, concedió, aunque ahora muchos se
    preguntan si realmente puede llevarse todo el crédito de
    todos sus supuestos logros. Como revelo en el capítulo
    dieciséis, Ivon Dillonsby, reclama que ya había descubierto
    ocho usos de la sangre de dragón cuando Dumbledore tomó
    “prestados” sus documentos.

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  7. Pero la importancia de algunos de los logros de
    Dumbledore, no puede, presumo, ser negada. ¿Qué me dice
    de la famosa derrota de Grindelwald?
    -Oh, me alegra que haya nombrado a Grindelwald, dijo
    Skeeter con una sonrisa exasperada, me temo que esos que
    ven con inocentes y confiados ojos la espectacular victoria de
    Dumbledore, deben prepararse a sí mismos para una bomba…
    - 20 -
    o tal vez una bomba de estiércol. Un asunto muy sucio en
    verdad. Todo lo que diré es que no estén tan seguros de que
    realmente hubo un espectacular duelo de leyenda. Después
    de leer mi libro la gente puede verse forzada a concluir que
    Grindelwald sencillamente conjuró un pañuelo blanco de la
    punta de su varita y se rindió tranquilamente.
    Skeeter se negó a revelar nada más acerca de este
    intrigante tema, por lo que nos volcamos en la relación que
    seguramente fascinará a sus lectores más que cualquier otra.
    -Oh, si, dijo Skeeter, asintiendo vivamente, dedico un
    capitulo entero a la relación Potter-Dumbledore. Ha sido
    llamada poco saludable, incluso siniestra. Nuevamente, los
    lectores tendrán que comprar el libro para obtener la
    historia completa, pero no hay duda de que Dumbledore
    tenía un interés poco natural en Potter, ya que estamos. Si
    eso fue realmente para bien del muchacho… bien ya lo
    veremos. Es ciertamente un secreto a voces que Potter ha
    tenido una adolescencia de lo más problemática.
    Pregunté a Skeeter si aún se mantenía en contacto con
    Harry Potter, a quien tan célebremente había entrevistado
    el año pasado, en un importante avance en el que Potter
    hablaba en exclusiva de su convicción de que Ya-saben-quien
    había regresado.
    -Oh, si desarrollamos un lazo íntimo, dijo Skeeter,
    pobre Potter tiene muy pocos amigos verdaderos, y nos
    conocimos en uno de los momentos de su vida en el que más
    duramente fue puesto a prueba… El Campeonato de los Tres
    Magos. Probablemente soy una de las pocas personas con
    vida que puede decir que conoce al verdadero Harry Potter.
    Lo que nos lleva a los muchos rumores que aún circulan
    acerca de las últimas horas de Dumbledore. ¿Piensa Skeeter
    que Potter estaba allí cuando Dumbledore murió?
    -Bueno no quiero decir demasiado… está todo en el
    libro… pero testigos dentro del castillo de Hogwarts vieron a
    Potter salir corriendo de la escena, momentos después de
    que Dumbledore cayera, saltara o fuera empujado. …
    después se encontraron evidencias contra Severus Snape un
    hombre contra el cual Harry siente un notorio rencor. ¿Es
    todo lo que parece? Eso queda a juicio de la Comunidad
    Mágica… una vez que haya leído mi libro.
    Con esa intrigante nota me despido. No hay duda de que
    Skeeter ha escrito un best seller instantáneo. Mientras que
    las legiones de admiradores de Dumbledore puede que estén
    temblando ante lo que pronto saldrá a la luz acerca de su
    héroe.
    Harry llegó al final del artículo pero continuó mirando la página
    inexpresivamente. La repulsión y la furia ascendieron en él como si fuera a
    vomitar. Hizo una bola con el periódico y lo arrojó con todas sus fuerzas,

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  8. contra la pared, donde fue a reunirse con el resto de la basura apilada
    alrededor de la repleta papelera.
    Empezó a caminar a zancadas, ciegamente, por la habitación, abriendo
    cajones vacíos y levantando libros solo para volverlos a dejar en las mismas
    pilas, apenas consciente de lo que estaba haciendo, mientras frases al azar
    del artículo de Rita hacían eco en su cabeza: Un capítulo entero a la relación
    Potter-Dumbledore… Ha sido llamada poco saludable, incluso siniestra… el
    mismo chapoteó en las artes oscuras en su juventud… tuve acceso a una
    fuente por la que la mayoría de los periodistas hubieran agitado sus varitas…
    -¡Mentiras! -gritó Harry, y a través de la ventana vio como el vecino de la
    casa de al lado, que había hecho una pausa mientras segaba el césped, miraba
    nerviosamente hacia arriba.
    Harry se sentó en la cama con fuerza. El pedazo roto de espejo danzó
    lejos de él; lo levantó y le dio vuelta entre los dedos, pensando… pensando en
    Dumbledore y en las mentiras con que Rita Skeeter le estaba difamando...
    Hubo un relámpago de brillante azul. Harry se quedó congelado, el dedo
    lastimado deslizándose sobre el mellado borde del vidrio otra vez. Debía
    habérselo imaginado, seguramente. Miro por encima del hombro, pero la
    pared lucía el enfermizo tono durazno que su tía Petunia había elegido. No
    había nada azul allí que pudiera ser reflejado por el espejo. Volvió a mirar el
    fragmento de espejo nuevamente, sin ver otra cosa que sus brillantes ojos
    verdes devolviéndole la mirada.
    Se lo había imaginado, no había otra explicación. Lo había imaginado por
    haber estado pensando en su director muerto. Si de algo era seguro, era que
    los brillantes ojos azules de Albus Dumbledore, nunca le atravesarían otra vez.

    FIN CAPITULO

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  9. muy bien!
    mi favorito weno de mis favoritos es el de los 7 potters!
    amo el kapitulo!

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